La Junta Militar birmana pone trabas a la ayuda humanitaria

By jose114

La cifra de muertos y desaparecidos tras el ciclón Nargis sigue subiendo mientras que el Gobierno birmano sigue poniendo obstáculos a la llegada y distribución de la ayuda humanitaria. La Junta Militar afirma que hay 23.458 muertos y 33.416 desaparecidos pero la ONU calcula entre 63.000 y 102.000 muertos, y otras 220.000 personas en paradero desconocido. Aunque suene horripilante, esta cifra no acaba aquí, podría multiplicarse por 15 en las próximas semanas si no se reparte agua potable y alimentos entre los ciudadanos.

Mientras tanto, el Gobierno oculta el desastre a sus ciudadanos y sólo muestra a los generales del régimen repartiendo ayuda a los damnificados. A través de la televisión también oculta el desastre y saca a dos bellezas locales para cantar y animar a todos para que acudan a las urnas a votar. Hubo elecciones a pesar de que la Comunidad Internacional pidió que se aplazasen.

Lo único que se aplaza es la ayuda para las víctimas. Miembros del exilio birmano denunciaron que el Ejército confisca la mitad del cargamento que las ONG internacionales llevan a la zona. Además la comida debe ser entregada a las autoridades, que obligan a las aldeas cercanas a realizar donaciones voluntarias.

La Junta Militar no aporta soluciones, aunque parece que durante estos días la ayuda está llegando de manera más fluida. De todas formas no se puede permitir que sigan en el poder unos señores que permiten que se muera su pueblo, unos señores que son tan orgullosos que no quieren recibir ayuda internacional, unos señores que les importa más su comodidad que la vida de sus conciudadanos, unos señores que utilizan las prisiones como campos de refugiados y donde los refugiados visten con ropa carcelaria, llevan escrito un número en el brazo que deben mostrar en todo momento y no pueden ir en busca de sus familiares.

Para colmo de los birmanos, un barco de la Cruz Roja se hundió cuando intentaban hacer llegar comida y agua a las regiones más devastadas y a las que no se puede acceder por carretera. Parece que nunca puede ir peor pero luego las cosas se siguen torciendo. Sólo queda esperar que el señor Than Shwe, líder de la Junta Militar, entre en razón y deje entrar a la ayuda internacional. También debe velar por la vida de su pueblo y no tratarles como animales.

 

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