Segundo día tras las elecciones generales. El PSOE se ha proclamado vencedor y empieza el tira y afloja que se produce en la búsqueda de socios para poder formar Gobierno.
11-M, segundo día tras las elecciones generales y el jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder del PP, Mariano Rajoy, se han vuelto a ver las caras en un homenaje a las víctimas del atentado terrorista de 2004.
Segundo día tras la legitimación de la política de Zapatero por parte de los españoles. Ahora ya no vale achacar la victoria socialista de 2004 al atentado del 11-M, tampoco vale (nunca debería haber valido) utilizar la muerte de casi doscientos inocentes para intentar subir en la escala política.
El homenaje a las víctimas, anteriormente citado, ha durado escasos 15 minutos y se ha producido frente al monumento dedicado a las víctimas del 11-M que hay frente a las estación de Atocha. Ha sido presidido por los Reyes don Juan Carlos y doña Sofía y también han acudido, entre muchas otras personalidades, Gallardón, Esperanza Aguirre, Mª Teresa Fernández de la Vega y el ex alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano. Sólo se han quedado vacías algunas de las sillas destinadas a los familiares de las víctimas, que se han quejado de la brevedad del acto.
Más de 15 minutos debe durar el pacto que una los dos grandes partidos políticos y a todos los españoles, en la lucha contra el terrorismo, en la lucha contra los asesinos, en la lucha contra aquellos que quieren divir España a punta de pistola.
Otro homenaje se ha producido en estos días, pero este en forma de manifestación. Manifestación en repulsa del atentado del ex concejal socialista Isaías Carrasco en Mondragón. Manifestación a la que no acudió ninguna persona del Ayuntamiento, gobernado por ANV. Los mismos que se han negado a condenar el atentado. Por fin se ha plantado cara al odio de los terroristas en un bastión de ETA.
Empieza una nueva legislatura que, aunque da continuidad al Gobierno anterior, necesita corregir los errores del pasado y combatir, que no negociar, a ETA con todo el peso de la democracia.
